El Escorpión

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domingo, 24 de mayo de 2026

Crónica de un naufragio anunciado: El Mallorca vuelve al pozo

 




Los milagros no existen en el fútbol: el fracaso del proyecto Ortells-Díaz nos devuelve a Segunda División. Es la hora de que Andy Kohlberg actúe con valentía.

Se confirmó la decepción. Ya es oficial. No hubo milagro en la última jornada porque, sencillamente, los milagros son eso: milagros. No se puede fiar la supervivencia de una institución histórica a la heroica de última hora cuando has estado haciendo las cosas mal durante meses. El proyecto se ha caído con todo el equipo y nos toca asimilar la cruda realidad: la vuelta a la categoría de plata del fútbol español. Y hay que decirlo sin paños calientes: el Mallorca está, ahora mismo, donde merece estar. Cuando siembras decisiones erróneas, recoges los frutos correspondientes. El fútbol no perdona.

La herencia dilapidada y el error Arrasate

Este descenso no es fruto de la mala suerte de las últimas semanas; viene de lejos. Desde que se apostó por Jagoba Arrasate, el Mallorca entró en una caída libre incontestable. Solo se salvó la primera vuelta de su primera temporada en el banquillo rojillo, y seamos sinceros: aquello funcionó todavía bajo el impulso y las bases que había dejado bien asentadas el mexicano Javier Aguirre. En cuanto ese efecto gaseosa se diluyó, se vio la realidad. La dirección deportiva erró el tiro por completo con el técnico vasco, quien ha demostrado no estar a la altura del club desde muchos prismas, y no solo en el apartado puramente deportivo.

Agradecemos el esfuerzo de Martín Demichelis. Bajo sus riendas la mejoría se ha notado en el tramo final, el equipo compitió de otra manera, pero la herida era ya demasiado profunda y no ha sido suficiente para darle la vuelta a un destino que parecía marcado.

Rueda de prensa improvisada y sillones atornillados

Tras consumarse el desastre, comparecencia exprés. Pablo Ortells, el Director Deportivo, asumió su responsabilidad ante los micrófonos en una improvisada rueda de prensa. Palabras obligadas, tono compungido y la promesa de que ya va a trabajar en el nuevo proyecto para devolver al Mallorca a Primera. Pero de dimitir, nada de nada. Ni Ortells ni Alfonso Díaz piensan soltar el timón por motu proprio. El fracaso de esta temporada (y de buena parte de la anterior) tiene nombres y apellidos en los despachos, pero la autocrítica real brilla por su ausencia.




Es la hora de Andy Kohlberg: ¿Habrá valentía?

Por eso mismo, todo el mallorquinismo mira ahora hacia arriba. Esperemos que el Presidente y máximo accionista del Real Mallorca, Andy Kohlberg, tome cartas en el asunto de una vez por todas. El norteamericano tiene el deber de asumir responsabilidades y tomar decisiones consecuentes que se ajusten a la gravedad de este fracaso institucional. Es el momento de Kohlberg. ¿Lo hará? ¿Será valiente o le temblará la mano a la hora de limpiar los despachos?

Un futuro desértico en Son Moix y ley de vida en el césped

Ahora el aficionado mallorquinista, profundamente decepcionado y quemado, utilizará el Mundial de fútbol como anestesia para desconectar de este calvario. Pero después de las vacaciones, llegará la realidad: una temporada en Segunda que va a ser complicadísima, eterna y muy dura. El golpe social va a ser tremendo; no nos extrañemos si el año que viene vemos muchas butacas vacías en Son Moix y entradas que no alcancen ni los 10.000 espectadores. El desencanto es total.


Para colmo, que nadie tenga dudas de que se viene un desmantelamiento forzoso. Llegará el adiós de los Muriqi, Samu Costa y alguno más. Es ley de vida y mercado de Segunda División. Toca llorar el descenso hoy, pero exigir cabezas y revolución mañana. Porque el Mallorca es de su gente, y su gente no merece este castigo.

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